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La Confederación del Guadiana identifica los residuos ganaderos como principal foco de contaminación del embalse de La Colada

Un informe de la Confederación sitúa la contaminación procedente de las explotaciones ganaderas como principal causa del deterioro de la calidad del agua en el río Guadarramilla y el embalse de La Colada, en el norte de la provincia de Córdoba.

La Confederación del Guadiana identifica los residuos ganaderos como principal foco de contaminación del embalse de La Colada
Operarios restiran peces muertos del embalse de La Colada
Redacción SER Guadiato · 13/10/2026 10:28

La contaminación de las aguas del embalse de La Colada, una infraestructura hidráulica estratégica para el abastecimiento del norte de Córdoba, cuenta con nuevas conclusiones técnicas sobre su posible origen. La Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) considera que la principal fuente de los elevados niveles de nutrientes detectados en el agua está relacionada con la actividad ganadera desarrollada en su cuenca de aportación.
Así se desprende de un informe elaborado por la Comisaría de Aguas del organismo estatal, cuyo contenido ha sido dado a conocer por el diario digital Cordópolis. El documento responde a una solicitud de información ambiental presentada a raíz de los episodios de contaminación registrados por una estación de control situada en el término municipal de El Viso, en el río Guadarramilla, antes de su desembocadura en La Colada.

Más de 28.000 cabezas de ganado en la cuenca del embalse

Uno de los datos más relevantes del análisis es la concentración de actividad ganadera existente en el territorio.
Según las cifras recogidas por la Confederación, en la cuenca que vierte sus aguas al embalse se contabilizan 28.180 cabezas de ganado bovino, frente a una población de 23.974 habitantes.

Esta circunstancia adquiere especial importancia al analizar la gestión de los residuos generados por ambas actividades.
Mientras que aproximadamente el 98% de las aguas residuales urbanas de los municipios de la zona reciben tratamiento de depuración, los residuos procedentes de la ganadería tienen como principal destino su aprovechamiento agrícola como fertilizante.

El problema ambiental aparece cuando la cantidad de estiércol o purines aplicada sobre los terrenos supera su capacidad de absorción o cuando su almacenamiento y utilización no se realizan en condiciones adecuadas.
En estas circunstancias, las precipitaciones pueden favorecer el arrastre de nitrógeno y fósforo hacia los cauces fluviales, contribuyendo al incremento de la concentración de nutrientes en el agua.

El exceso de nutrientes compromete la calidad del agua

El informe identifica la contaminación difusa de origen ganadero como un factor determinante en el deterioro del río Guadarramilla y del embalse de La Colada.
A diferencia de los vertidos localizados en un punto concreto, la contaminación difusa procede de distintas superficies y actividades distribuidas por el territorio, lo que dificulta su identificación individual y su control.
La presencia excesiva de nitrógeno y fósforo puede provocar procesos de eutrofización, un fenómeno que favorece la proliferación de algas y altera el equilibrio ecológico de las masas de agua.

Los problemas detectados han quedado reflejados en los registros de la estación de vigilancia del Guadarramilla, donde se han observado concentraciones especialmente elevadas de fosfatos y amonio.
De hecho, la contaminación de estos cauces ya es objeto de actuaciones de investigación por parte de la Fiscalía Provincial de Córdoba y del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, tras una denuncia presentada por un particular.

La Confederación traslada a la Junta la necesidad de reforzar la vigilancia

Otra de las cuestiones destacadas en la información publicada por Cordópolis es la distribución de responsabilidades entre las administraciones públicas.
La Confederación Hidrográfica del Guadiana recuerda que una parte de la cuenca receptora del embalse está declarada Zona Vulnerable a la contaminación por nitratos, una figura de protección ambiental que obliga a aplicar medidas específicas para reducir la llegada de estos compuestos a las aguas.
La declaración se estableció mediante normativa autonómica de 2008 y fue ampliada en 2020.

En este contexto, el organismo estatal señala que corresponde a la Junta de Andalucía ejercer las competencias de inspección y control sobre las instalaciones destinadas al almacenamiento de residuos ganaderos y vigilar el cumplimiento de las obligaciones ambientales aplicables a las explotaciones.

La Confederación asegura haber comunicado esta problemática a la Administración autonómica, tanto durante la elaboración del Plan Hidrológico de la Demarcación como mediante escritos específicos, solicitando la aplicación efectiva del Programa de Actuación en Zonas Vulnerables.

Un problema ambiental con repercusiones para el norte de Córdoba

La situación de La Colada tiene una especial trascendencia para las comarcas de Los Pedroches y el Valle del Guadiato, territorios que han sufrido en los últimos años importantes dificultades relacionadas con la disponibilidad y la calidad del agua destinada al abastecimiento.

La identificación de las principales fuentes de contaminación constituye un elemento fundamental para establecer medidas correctoras que permitan mejorar el estado de los recursos hídricos y reducir el riesgo de nuevos episodios.
Las conclusiones técnicas no implican, por sí solas, que todas las explotaciones ganaderas incumplan la normativa ambiental ni permiten atribuir responsabilidades individuales sin las correspondientes comprobaciones administrativas o judiciales.

No obstante, el informe pone el foco en la necesidad de reforzar el control de los residuos orgánicos, supervisar su utilización como fertilizantes y garantizar que la actividad productiva sea compatible con la conservación de los recursos naturales.

La evolución de este problema dependerá ahora tanto de las actuaciones de vigilancia y prevención que desarrollen las administraciones competentes como de los resultados de las investigaciones abiertas.
La protección de la calidad del agua de La Colada continúa siendo una cuestión de especial relevancia para el futuro ambiental y la seguridad del abastecimiento en el norte de la provincia de Córdoba.