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Peñarroya-Pueblonuevo recupera su lugar en la historia de Roma: una calzada de 2.000 años revela el papel estratégico del Guadiato

La UCO ha identificado 3,4 kilómetros de la antigua vía que conectaba Corduba con Emerita Augusta a su paso por Los Tejares. La ruta fue fundamental para transportar la riqueza minera de Sierra Morena y abre nuevas posibilidades para recuperar el patrimonio romano y comprender su relación histórica con el Camino Mozárabe de Santiago

Peñarroya-Pueblonuevo recupera su lugar en la historia de Roma: una calzada de 2.000 años revela el papel estratégico del Guadiato
Redacción SER Guadiato · 15/10/2026 13:46

Mucho antes de que existieran las carreteras modernas, el ferrocarril o la gran industria minera que marcaría la historia contemporánea de Peñarroya-Pueblonuevo, el Valle del Guadiato ya formaba parte de una importante red de comunicaciones.

Hace aproximadamente dos mil años, Roma había comprendido el valor estratégico de este territorio del norte de Córdoba. Bajo sus montañas se encontraban recursos minerales de enorme interés económico y, para explotarlos y transportarlos, era imprescindible disponer de vías de comunicación capaces de conectar las explotaciones con los grandes centros administrativos y comerciales.

Una de aquellas rutas fue la calzada que unía Corduba, capital de la provincia romana de la Bética, con Emerita Augusta, capital de Lusitania, actual Mérida.

La investigación desarrollada por la Universidad de Córdoba ha permitido identificar parte de aquella infraestructura en el término municipal de Peñarroya-Pueblonuevo, concretamente en el paraje de Los Tejares, próximo a la conocida Charca de los Patos.

El estudio, realizado por los investigadores José Luis Domínguez Jiménez y Antonio Monterroso Checa, ha contribuido a reconstruir un trazado cuya localización exacta había sido objeto de debate durante décadas.

Los Tejares: 3,4 kilómetros que ayudan a reconstruir la historia

El descubrimiento forma parte de una investigación de mayor alcance que permitió identificar nuevos tramos de la vía romana en distintos puntos del norte de Córdoba.

En agosto de 2024, la Universidad de Córdoba dio a conocer los resultados de los trabajos, desarrollados mediante técnicas de teledetección y análisis de datos LiDAR del Instituto Geográfico Nacional.

Estas herramientas permiten estudiar pequeñas alteraciones del relieve y detectar posibles estructuras arqueológicas que no siempre resultan reconocibles a simple vista.

Los investigadores identificaron nuevos sectores en El Bujardillo, en Belmez; Los Tejares, en Peñarroya-Pueblonuevo; y El Cascajoso, en Hinojosa del Duque.

En el caso de Peñarroya-Pueblonuevo, los trabajos permitieron documentar un recorrido aproximado de 3,4 kilómetros y una anchura cercana a los 12 metros, según la documentación utilizada posteriormente para impulsar su recuperación.

La importancia del hallazgo no reside únicamente en la longitud del tramo, sino en la posibilidad de reconstruir cómo se articulaba el territorio durante la dominación romana.

La riqueza minera que convirtió al Guadiato en territorio estratégico

La importancia de esta calzada se explica, fundamentalmente, por la minería.
Sierra Morena concentraba importantes explotaciones de cobre, plomo, plata y otros recursos minerales que despertaron el interés de Roma.

La vía permitía conectar las zonas productoras con Corduba y, desde allí, con el río Betis, actual Guadalquivir, una arteria fundamental para el transporte de mercancías hacia otros territorios del Mediterráneo.
Pero su utilidad no era exclusivamente económica. Por estos caminos circulaban soldados, comerciantes, funcionarios, viajeros y productos procedentes de diferentes regiones del Imperio.

La red viaria facilitaba el control administrativo, la movilidad militar y la integración de territorios que hasta entonces habían mantenido comunicaciones más limitadas.

En ese sistema desempeñó un papel destacado Mellaria, ciudad romana situada en el entorno de la actual Fuente Obejuna, vinculada a la organización del territorio y a la explotación de sus recursos.
La calzada de Los Tejares constituye, por tanto, un testimonio de una época en la que el Guadiato ya estaba conectado con importantes centros políticos y económicos de Hispania.

Del camino romano al Camino Mozárabe de Santiago: una conexión histórica innegable

La investigación adquiere una dimensión especialmente interesante cuando se analiza su relación con el Camino Mozárabe de Santiago.

Durante siglos, muchas vías romanas continuaron utilizándose y transformándose en caminos medievales, rutas comerciales, vías ganaderas y recorridos de peregrinación.

El Camino Mozárabe forma parte de esa herencia histórica. Sin embargo, conviene distinguir entre el antiguo corredor romano del Guadiato y el itinerario jacobeo actualmente señalizado.

La Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Córdoba explica que, al diseñar el recorrido hacia Mérida, se valoró seguir íntegramente la antigua calzada romana. No obstante, las transformaciones del territorio, los embalses, las infraestructuras modernas y las dificultades de tránsito por el Guadiato llevaron a modificar el itinerario en 2001.

Por ese motivo, el Camino Mozárabe actual discurre en buena parte por Los Pedroches, eso no quiere decir que históricamente fuera así. El tramo descubierto en Peñarroya-Pueblonuevo no debe presentarse como parte acreditada del Camino Mozárabe señalizado actualmente, pero sí como un elemento de enorme interés y muy clarificador a la hora de explicar los antecedentes históricos de las comunicaciones y las rutas de peregrinación, que originariamente pasaban por el Guadiato.

Un proyecto para recuperar el patrimonio y abrir nuevas oportunidades turísticas

El descubrimiento ha tenido también consecuencias en el ámbito municipal.
En febrero de 2026, el Pleno del Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo aprobó por unanimidad una moción presentada por Izquierda Unida, defendida por su portavoz Pedro Ángel Cabrera Ruiz, para impulsar la recuperación y puesta en valor de los 3,4 kilómetros identificados en Los Tejares.

La propuesta contempla establecer contactos con la Universidad de Córdoba y los investigadores responsables, estudiar financiación para los trabajos arqueológicos e implicar a instituciones como la Diputación Provincial, la Junta de Andalucía, la Mancomunidad del Guadiato y el Ministerio de Cultura.

Entre las aspiraciones del proyecto figura conseguir que este patrimonio pueda convertirse en un espacio accesible, interpretado y vinculado al turismo cultural y de naturaleza.

No obstante, la aprobación de la moción no equivale a la ejecución de las excavaciones ni confirma que el recorrido esté ya acondicionado para recibir visitantes.

La posible recuperación de esta calzada permitiría incorporar un nuevo recurso al patrimonio histórico del municipio, reforzando las conexiones culturales con Mellaria, Belmez y otros enclaves arqueológicos de la comarca.
Y podría ofrecer una oportunidad para explicar a residentes, escolares y visitantes que la historia del Guadiato comenzó mucho antes de su industrialización contemporánea.

Dos mil años después, una carretera romana vuelve a señalar el futuro

El hallazgo de Los Tejares nos obliga a mirar el territorio desde una perspectiva diferente.
Peñarroya-Pueblonuevo es conocida por su historia minera e industrial de los siglos XIX y XX, pero bajo ese legado existe otro mucho más antiguo.

Un pasado en el que el Valle del Guadiato ya era un corredor estratégico, un espacio de intercambio económico y una vía de conexión entre importantes ciudades de la península ibérica.

La calzada romana no representa únicamente una infraestructura desaparecida. Es una prueba material de la importancia que este territorio tuvo en la organización económica y territorial de Hispania.
Dos mil años después, su estudio y posible recuperación plantean una oportunidad para convertir el conocimiento histórico en patrimonio compartido, educación y desarrollo turístico.

Porque mucho antes de que Peñarroya-Pueblonuevo se convirtiera en uno de los grandes centros industriales de Andalucía, por estas tierras ya transitaba una de las rutas que conectaban las riquezas de Sierra Morena con el mundo romano.

Y hoy, aquella antigua carretera vuelve a recordarnos algo esencial: el Guadiato no fue un territorio aislado de la historia, sino parte de los caminos que contribuyeron a construirla.